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domingo, 7 de diciembre de 2008

Gracián Ramírez: la leyenda de un caballero de Rivas


(Portada de Patrona de Madrid restituida, de Salas Barbadillo. En la parte inferior de esta edición de 1750 aparecen Gracián Ramírez, su mujer e hijas)
(Basílica de Atocha. Fotografía de Laurent. En www.urbanity.es)

Gracián Ramírez, según la tradición, es el nombre del señor de Rivas que, a principios del siglo VIII, consiguió que se edificase una ermita a la Virgen de Atocha, y que ésta fuese respetada por los musulmanes.

Cuenta la leyenda, que el dicho caballero, alcaide de la fortaleza de Madrid, se encontraba orando con su familia a la virgen de Atocha, a la que prometió la construcción de un santuario. En esos tiempos, los musulmanes habían invadido la península, y al ver que se comenzaba la construcción de un edificio, lo confundieron con una fortaleza y se aprestaron a atacar. Gracián, temiendo que su mujer e hijas fuesen capturadas, decidió degollarlas, y se retiró a su castillo en Rivas. Sin embargo, la intercesión milagrosa de la virgen hizo que el caballero encontrara indemnes a las mujeres, mientras estas oraban en el lugar en el que se veneraba a la imagen milagrosa. En sus cuellos tan solo se apreciaba un collar rojo.

Las versiones de este suceso pueden consultarse en varias fuentes, aunque yo recomiendo la que ofrece el Diccionario Histórico o Biografía Universal, publicado en 1834. Además, en la basílica de Atocha hay unos relieves alusivos al prodigio.

De Gracián Ramírez no existe constancia documental, al contrario de lo que ocurrió con Gocielmo de Ribas y su labor repobladora en el siglo XI. Lo que sí es cierto es que fue un nombre muy conocido y utilizado por escritores y nobles.

Por lo que he podido rastrear, el origen del relato parece iniciarse a mediados del siglo XIII, en relación al ciclo de leyendas relativas a las cruzadas (recomiendo el artículo de Ana María Freire ). Por esos años San Isidro era ya, aunque sin haber sido canonizado, el santo patrón de Madrid y al caballero Gracián se le consideraba el fundador de la casa de Ramírez Vargas.

Poco a poco la leyenda pasó a formar parte del romancero viejo a mediados del siglo XIV, a la vez que se fortalecía el poder y el mayorazgo de los Ramírez, uno de cuyos miembros fue Francisco Ramírez de Orena, esposo de Beatriz Galindo, La Latina, preceptora de Isabel la Católica.

Así, cuando comienza el siglo XVII, la figura de Gracián Ramírez es muy conocida, pero aún se potencia más en relación al ascenso de los Saavedra y a la beatificación de San Isidro. Recordemos que el patrón de San Isidro fue Iván o Juan de Vargas Ramírez, al que se consideraba descendiente de Gracián Ramírez y antepasado directo de los primeros marqueses de Rivas y condes de Bornos.

Recordemos también que el santo fue beatificado en 1619, y por esos años Beatriz Ramírez de Mendoza, esposa de Fernando Arias Saavedra, fundaba algunos conventos, entre los que se encontrarán el de las carboneras del Corpus Christi o el de Santa Cecilia de Rivas. Así, en los inicios del título la importancia de los antepasados estaba ya asegurada: un caballero de leyenda, el patrón de San Isidro y una piadosa dama que cede su patrimonio inmobiliario para la fundación de conventos.

Pero la fama del caballero Gracián dará un paso más al ser recogida por escritores de prestigio:
a) Lope de Vega le dedica algunos versos en una octavas.
b) Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo compone la "Patrona de Madrid restituida", en 1609
c) Rojas Zorrilla compone y estrena Nuestra Señora de Atocha, que esta digitalizada por Google Books en una edición de Mesonero Romanos en Biblioteca de Autores Españoles, de 1865. Podéis consultarla y descargarla en este enlace, a partir de la página 471.

En el siglo XIX Harzsentbusch escribió La Restauración de Madrid o las hijas de Gracián Ramírez, refundiendo un drama de Manuel Fermín de Laviano, que había sido muy representada en el siglo XVIII. Pero la sensibilidad social había cambiado: El autor fue silbado en el día del estreno, porque los hechos que recogían la obra no tenían consistencia histórica. Así lo recogía la crónica del evento, relizada por Mesonero Romanos en El Correo Literario y Mercantil, 406, 14 de febrero de 1831, pp. 2-3: "...ni el personaje ni el hecho están suficientemente autorizados ni conocidos para contar con el interés del público madrileño, y este es el defecto capital y que no podían hacer olvidar todos los accesorios por más bien ideados y conducidos que estuviesen...".

El recuerdo de Don Gracián se ha ido borrando con el tiempo, pero no el suficiente para que siglo y medio después se le identifique con un personaje histórico al que se atribuyen la fundación de un mayorazgo en el año 720 o la construcción del castillo de Rivas. Aunque quizás la grandeza del personaje, como en otras creaciones de la literatura, esté en haber conseguido la certeza de lo indefinido entre la historia y la ficción. Espero que la lectura de esta entrada nos ayude a recordar su nombre.

lunes, 25 de agosto de 2008

El Castillo de Ribas: fotografías y actuaciones arqueológicas en la zona.

(Zona aproximada de las actuaciones arqueológicas de 2002-2004, en los accesos de la M-823 a la Avenida de las Provincias)


(Zona de la ermita del Cristo de Rivas en 1956. Aún son visibles los restos del Caserío de Ribas, que fue abandonado durante la Guerra Civil)


(Glorieta donde se ubicaba el antiguo Caserío de Ribas. A la derecha, bajando, se encuentra muy próximo la ermita del Cristo)

(Cerámica y teja halladas en superficie en el cerro del castillo de Ribas)

(Vista de la ermita del Cristo de Rivas desde el cerro del castillo)

(Vista del cerro del castillo desde la carretera del Cristo de Rivas)

El castillo de Ribas, como ya es sabido, era un pequeño recinto fortificado que custodiaba el acceso al agua del río Jarama por los agricultores de la zona. Construido sobre un promontorio, vigilando los cortados del río, este edificio no soportó el desplazamiento de los centros de poder e influencia a otros lugares, alejados de estos antiguos enclaves defensivos. Así, hacia 1575, las Relaciones Topográficas de Felipe II ya daban noticia de su abandono:

" (respuesta treinta y seis) ... Declararon que en este pueblo hay una casa que es de don Alonso de Mendoza, y no tiene epitafios, es llana, y cerca de la dicha casa han oído decir que solía haber un castillo, el cual estos que declaran no le conocieron, hay cimientos de grande edificio que está en un cerro, quién le derribó o no, no lo saben, más que a la sazón se llamaba del Castillo, y esto declaran..."
(Alvar Ezquerra, Alfredo., Relaciones Topográficas de Felipe II. Madrid, 1993. p. 646.)

En otra entrada de este blog he indicado la ubicación de lo que fue este modesto castillo, frente a la actual ermita del Cristo de Rivas. Lo que aporto ahora son más fotos, “in situ”, de las vistas que se aprecian desde el mismo y de los restos que son fácilmente visibles en superficie. Como se aprecia, son piezas cerámicas y teja, de época indeterminada. La verdadera catalogación fue realizada por Basilio Pavón Maldonado, hace veinticinco años, en la revista Al Qantara (Vol. 4, 1983, pp. 377-380).

Por otro lado, la Comunidad de Madrid ha realizado varias actuaciones a raíz de las obras de mejora de los accesos de la M-823 a la Avenida de las Provincias, ya en Rivas Vaciamadrid. Así destacaremos la glorieta que se aprecia en las fotos, en la que se encontró un horno del siglo XVIII, pero ni rastro de vestigios medievales. Cerca de aquí, en el caserío de Ribas, abandonado durante la Guerra Civil, se documenta actividad entre los siglos XV y XVII: Los resultados, acompañados de algunas fotos, pueden consultarse en estos enlaces:


Hoy en día, lo único visible son los dos pequeños fosos del montículo: uno en la zona norte y otro, más pequeño en la zona sur (la que da a la ermita del Cristo). En el primero de ellos (no tenían otro sitio) se ha colocado una gran torre de alta tensión. Y eso que es monumento declarado bien de interés cultural por Decreto 22 de abril de 1949 (BOE 5 mayo de 1949)  y Ley 16/1985 del 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

En esta noticia, publicada por el periodista Enrique Villalba en el Diario de Rivas, se contiene una amplia compilación de bibliografía y fuentes sobre el castillo de Ribas de Jarama.

viernes, 18 de julio de 2008

El castillo de Ribas


(Cerro situado frente al Cristo de Rivas. En él se aprecia un pequeño foso y la ubicación del antiguo castillo)


(Foso de entrada al castillo. En él se aprecian restos de obra de sillería. Justo en el centro del citado foso ha sido levantada una gigantesca torre de alta tensión)

Las primeras noticias documentales que han llegado a nosotros de Rivas Vaciamadrid, provienen de un primitivo asentamiento musulmán, cuya ubicación ya he mostrado en otra entrada de este blog.

Parece ser que el núcleo fortificado de Ribas estuvo habitado desde el siglo IX, y tuvo su razón de ser en la defensa y vigilancia de Madrid, pero también en las comunidades agrícolas que se instalaron en torno a él. Porque, cuando se estudia un castillo, siempre hay que poner en relación su construcción y desarrollo con las de los demás, que constituyen una zona bien estructurada. En el caso que nos ocupa, tanto Ribas como Aceca, eran husun (plural de hisn, que significa castillo) o pequeñas fortificaciones habitadas, que defendían un territorio.

En lo que no hay excesivo acuerdo es en el origen de sus primeros pobladores. Según el arqueólogo Manuel Retuerce, se trata de una típica edificación andalusí que, aprovechando el foso natural de un río y el desnivel de un promontorio, servía para evitar “sublevaciones y revueltas que con relativa frecuencia mantenía la población beréber, habitante principal de toda esta región, contra el representante del poder central cordobés, instalado en la fortaleza del cerro más extremo y aislado”. Sin embargo, Martín Viso defiende que, aunque Ribas y Aceca formarían parte del territorio (iqlim) de Madrid, “su cercanía a los cursos fluviales del Henares y el Jarama no respondería a una decisión estratégica del poder central, sino de las propias comunidades en relación con las necesidades de agua de la zona. Un caso similar debió ser el de Uceda, población alejada de posibles rutas geoestratégicas, pero que controla una zona de vega del río Jarama, en torno a Patones y Torrelaguna”. No se puede decir lo mismo de los castillos de la ribera del Tajo (Oreja, Alarilla y Alboer), donde no existía prácticamente agricultura, y la existencia de una frontera parece más clara.

Lo cierto es que Ribas, en el siglo XI, se integra dentro de las defensas de Madrid, ante el avance cristiano. Así, en el siglo XII, ya se decía “Illo castello quod est in termino de Madrid et vocatur Ribas”, aunque la zona había sido conquistada por los castellanos, y estaba siendo repoblada por concejos segovianos y por nobles. Entre estos, cabe destacar a Gocelmo de Ribas, del que sabemos que defendió este territorio de los ataques almorávides, hasta el punto de repoblar Mocejón (Guadalajara), en 1136, y reedificar el castillo de Aceca, destruido por los almorávides, quienes dieron muerte a su guarnición y llevaron preso a su tenente, don Diego Téllez.

Gocelmo, aparte de su intensa actividad repobladora, también recibió del rey la fortaleza de Calatalifa (Villaviciosa de Odón), aunque esta pasaría finalmente a la ciudad de Segovia. Ribas, por su parte, fue otorgada al arzobispo de Toledo, para que defendiera esta parte del territorio del alfoz de Madrid.

El siglo XIII marcó el comienzo del fin de Ribas. Por un lado, la frontera se trasladó al valle del Guadalquivir, y la reestructuración de las líneas defensivas castellanas hizo que los núcleos fortificados del norte ya no tuvieran tanta importancia. Por otro, aunque hubo nobles que intentaron establecer señoríos de cierta entidad, pronto se dieron cuenta de que el poder estaba en otros puntos, tales como la frontera granadina o la cercanía a los nuevos y poderosos linajes.

Para que puedas profundizar más en el tema, te recomiendo estas tres publicaciones de fácil acceso. Una está en soporte de papel, pero disponible en la mayoría de las bibliotecas de la región. Las otras dos se pueden consultar online.

jueves, 17 de julio de 2008

Ubicación del castillo de Ribas



En un promontorio, junto al río Jarama y sobre la ermita del Cristo de Rivas, se encontraba el castillo musulmán de Ribas, que formaba parte de la red de fortificaciones medievales que protegían Alcalá de Henares y Magerit.

A partir del mapa topográfico contenido en la obra Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid y de las fotos actualizadas de google earth, se puede conseguir fácilmente la ubicación exacta de la citada fortaleza.