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miércoles, 12 de noviembre de 2008

El Cerro del Telégrafo: III. El telégrafo óptico.

(Las cuatro primeras torres del telégrafo óptico en la línea Madrid-Valencia-Barcelona. La número 5 estaría en Perales de Tajuña. En total, 29,6 kms de distancia, en línea recta)

(Torre de telégrafo óptico según el sistema Mathé)

(El llamado "castillete de Retiro" era la torre nº1. Vino a sustituir a la de la Puerta del Sol y la Casa de Aduanas, convirtiéndose en la cabecera de la línea de Valencia y, también, la de Andalucía)

Las líneas de telégrafo óptico, reguladas por ley, comienzan a utilizarse en España a partir de 1799, aunque su generalización se produce en la década de los cuarenta del siglo XIX. Así, en 1844 una ordenanza regulaba la distancia máxima entre las torres, así como las condiciones de su ubicación. Mediante esta ley, de 1 de marzo de 1844, se adoptaba el sistema del coronel José María Mathe.

En principio, este método estaba destinado a la transmisión de mensajes cifrados, validos para los militares y autoridades provinciales. El lenguaje, a base de señales ópticas y encriptado, era muy complejo: abarcaba unas 97.000 expresiones distintas, que simplemente eran transmitidas por los torreros, sin conocer éstos el significado.

Estas torres eran auténticas fortificaciones. Tengamos en cuenta que, en la España del siglo XIX, el bandolerismo y las partidas carlistas se adueñaron de los espacios rurales y ello obligaría, en cierta forma, a la creación de la Guardia Civil en 1844. Ello explica, también, que en esos años, en los que ya se empieza a experimentar la telegrafía eléctrica, se siga prefiriendo ésta, puesto que los bandoleros podían cortar los cables de las comunicaciones. Por todo esto, los vigilantes de la torre tenían que estar preparados para soportar el aislamiento y los ataques armados. En este sentido, es muy recomendable el estudio de Pablo Schnell sobre las “Torres fortificadas del telégrafo óptico en la comunidad de Madrid”, que nos ilustra sobre los origenes y funcionamiento de este sistema, en nuestra provincia. Aquí, en la línea de Valencia, conservamos dos torres en buen estado: la de Arganda del Rey, llamada del “Campillo”, que ha sido recientemente restaurada, y la de la cabecera de línea, situada en el Retiro, entrando por la Puerta del Niño Jesús. A esta última pertenece una de las fotos de esta entrada del blog.

La torre del telégrafo de Rivas hacía la número tres en la línea de comunicaciones entre Madrid y Barcelona, pasando por Valencia. En realidad, a partir de Sagunto casi no llegaron a funcionar, debido a las dificultades de visibilidad por las nieblas. En total, desde el edificio de la Gobernación de la Puerta del Sol y el castillo de Montjuich, había sesenta de estas edificaciones. Se pueden ver las fotografías de todas ellas (salvo las que ya han sido destruidas) en la página de la Asociación de Amigos del Telégrafo.

De Rivas ha quedado noticia de su ubicación, pero nada del edificio, puesto que la superficie del Cerro del Telégrafo ha sufrido múltiples modificaciones y usos, y ya han transcurrido más de ciento cincuenta años desde que dejó de funcionar este artefacto. Concretamente, el telégrafo óptico empezó a funcionar en 1849 y fue sustituido por otro de cableado eléctrico en 1855.
Más bibliografía digital sobre el tema:

martes, 4 de noviembre de 2008

El Cerro del Telégrafo: II. Vértice geodésico.

(Rivas Vaciamadrid desde el Cerro del Telégrafo)

(Vértice geodésico)


(Mapa topográfico, con indicación de la cota del Cerro del Telégrafo)

El Cerro del Telégrafo, aparte de haberse utilizado como escuela de vuelo y elevación para ubicar una torre de telégrafo óptico, hoy en día cumple la función de vértice geodésico.

Al ser la mayor altura que se alcanza en el término municipal de Rivas Vaciamadrid, y en muchos otros lugares del entorno, en lo alto del parque, y después de pasar junto al centro Chico Mendes, podemos observar una señal, de color blanco (ensuciada por los graffitis), de 120 centímetros de altura y 30 cms de diámetro. Ella nos indica que nos encontramos a 698,8 metros de altitud sobre el nivel del mar y en una posición de N40º 21.865 y W003º 31.561.

Sobre este hito, recomiendo la visita a una curiosa página, que trata sobre este vértice geodésico. En ella es posible acceder, mediante un enlace, a una panorámica de 360º sobre todo el cerro. Sin duda, es el mejor mirador del que disponemos en muchos kilómetros a la redonda. Ahora, en los días despejados de invierno, es posible divisar desde los perfiles de la sierra madrileña hasta gran parte del Este de nuestra comunidad, incluida una vista completa de la ciudad de Rivas. En esta entrada os ofrezco una fotografía panorámica que hice este verano.

martes, 28 de octubre de 2008

El cerro del Telégrafo: I. La escuela superior de vuelo.

(Pista de vuelos en mapa escala 1:50.000. Fuente Instituto Geográfico Nacional)

(Velero y hangar)

(En la parte superior de la fotografía se puede apreciar el hangar y la pista)

(Uso actual del espacio de la Escuela de Vuelo del Cerro del Telégrafo)

El Cerro del Telégrafo, en Rivas Vaciamadrid, es conocido por dar nombre a un polideportivo y a un parque, en el que se encuentra el centro de interpretación Chico Mendes.

El nombre viene dado por una torre de telégrafo óptico (la número tres), que unía Madrid y Valencia. Cuando este tipo de comunicación fue abandonado, a mediados del siglo XIX, el lugar sería aprovechado para otras funciones. Por ejemplo, puesto que se trata de una de las cotas más altas de los alrededores, se instaló un vértice geodésico. Más aún, en la guerra civil, se utilizó para disponer en él baterías de artillería.

Pero, además, el Cerro del Telégrafo dio nombre a una Escuela Superior de Vuelo, que estuvo funcionando hasta finales de los años sesenta. Así, en 1939, se crean las escuelas de Monflorite (en Huesca) y ésta, que es la que se encontraba en Rivas. Su función, en un principio, era formar a las milicias universitarias en el pilotaje de aviones, acumulando las primeras horas de vuelo. Tal es el carácter de la noticia que recogía La Vanguardia, el 12 de marzo de 1940, cuando nos informa de un acto en el que el general Yagüe, ministro del Aire en aquel momento, entrega veinte diplomas de piloto a miembros de la Falange Española y de las JONS. También podemos ver la relación de aspirantes a piloto, en 1942, publicados en el Boletín Oficial del Estado.

Con el tiempo, el aeródromo se convertirá en lugar de formación para las primeras promociones de ingenieros aeronáuticos y del INTA o, simplemente, de pilotos de aviación civil.

En 1961 se creó la Escuela de Vuelo sin Motor de Ocaña (Toledo) con el fin de sustituir a la del Cerro del Telégrafo. No obstante, en una noticia del 5 de diciembre de 1969, se hace referencia a que todavía se seguían efectuando vuelos en Rivas.

Las fotos de la cabecera corresponden a la ubicación de la pista y a un hangar, así como la superficie urbanizada con posterioridas, con las calles correspondientes. La fotografía del planeador forma parte de un artículo de Salvador Capuz Morelo en http://www.vueloavela.org/ . Pueden encontrarse más en este enlace.